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cambios en el consumo energético causado por la expansión de la pobreza energética en España


La llamada "energía de los pobres", la bombona de gas butano, vuelve a instalarse en los hogares españoles. Así lo reconocen los tres principales suministradores de este producto, Repsol, Cepsa y Galp. La antaño popular bombona naranja sufrió en los pasados años del dispendio económico un evidente ocaso y descendió en porcentajes de dos dígitos, a medida que se expandían las instalaciones del gas natural. Con la prolongación de la crisis el descenso se ha frenado y, en comunidades deprimidas como Castilla-León, se registra un significativo crecimiento en la distribución, según indicaron fuentes de Repsol a la prensa de esta comunidad.

Esta nueva juventud del butano se asienta en dos fundamentos. El primero, el exponencial incremento en los hogares de la factura de la electricidad y del gas natural, que en los últimos 13 meses acumulan alzas del 14% y 7% respectivamente. En segundo lugar y pese a que el precio del butano también ha subido entorno a un 6%, su mayor poder calorífico en relación con el gas natural y, sobre todo, la ausencia de las partidas fijas en los recibos, lo convierten en un recurso más barato y, por tanto, más apreciado en las maltrechas finanzas familiares.

Alza del año nuevo

Como viene siendo ya una tradición, la energía, igual que los precios y tasas de otros productos y consumos básicos, ha vuelto a subir en el arranque de 2013. La Tarifa de Último Recurso (TUR) de la luz recibió las campanadas del año nuevo con un alza del 3%. El día 1 de julio el recibo eléctrico ya había crecido un 3,95% de media. Mientras, el gas natural se incrementaba un 2,26% y el precio de la bombona de butano creció un 5,92%. En la anterior revisión de abril, la tarifa del gas natural se incrementó una media del 5% y la eléctrica un 7%. En enero de 2012 el recibo de la luz permaneció estable, mientras que el del gas subió un 0,5%.

Este espectacular incremento en los precios de los suministros energéticos afecta a todos los hogares. El gas natural tiene 7,2 millones de clientes, de los que 4,7 millones están en el mercado libre y 2,5 millones se encuentran vinculados a la tarifa regulada. Los consumidores de electricidad acogidos a la tarifa regulada suman 20 millones. En 2011 se consumieron en España unos 80 millones de bombonas de butano, contando como clientes a unos siete millones de familias. Repsol lidera este mercado con una cuota del 75%. Cepsa y Galp se reparten el 25% restante.

Múltiples usos

Los principales usos domésticos del butano vuelven a ser para cocinar y asegurar el suministro de agua caliente. Por encima de cualquier otro, no obstante, se encuentra el abastecimiento de las ancestrales estufas para sustituir a otras formas más caras de calefacción. El gas natural que se distribuye por canalizaciones permanentes en los hogares es más cómodo y seguro. Sin embargo, en un momento en el que el ahorro es la primera prioridad, la tradicional bombona naranja ofrece ventajas.

Un estudio del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético afirma que el butano tiene mayor poder calorífico que el gas natural: 12,7 kWh por cada kilo frente a 10,8 kWh por m3. Pero la diferencia principal entre ambos tipos de suministro hay que buscarlo en los costes fijos que conlleva el gas canalizado frente al que se suministra en bombonas. El consumo de gas natural obliga al alquiler del contador (16,28 euros al año en el caso de Gas Natural) y, en algunos casos, el denominado canon IRC, que se abona por el uso y mantenimiento de la instalación común del edificio cuando esta es propiedad de la comercializadora (79,72 euros anuales). A todos los apartados anteriores hay que añadir el 21% de IVA, que en el caso de los 16,10 euros que cuesta la bombona ya está incluido, según información suministrada por Repsol.

Pobreza energética

El repunte en los hogares españoles de la bombona de gas butano es un síntoma preocupante de pobreza energética que se ha instalado entre nosotros con la persistencia de la crisis económica. Otros síntomas asociados son el establecimiento en muchas casas de una única ducha semanal, la reducción de las horas de calefacción o eliminar puntos de luz.

Las ONG alertan sobre esta nueva cara de la pobreza que, según un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales, afectó en 2012 a uno de cada tres hogares cuyos miembros están en paro. La Cruz Roja señala que el 43% de la población que recibe sus servicios asistenciales tiene dificultades para pagar sus facturas de energía, por lo que, además de repartir alimentos, la organización ha tomado la decisión de distribuir estufas de bajo consumo durante este invierno.

El estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales calcula que entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras al año en España pueden deberse a la pobreza energética. Estos datos de víctimas mortales se sitúan por encima de los accidentes de tráfico.





precio de un litro de gasolina en Europa



País
Precio por litro (en euros)
Suecia
1,86
Italia
1,84
Grecia
1,806
Dinamarca
1,802
Países Bajos
1,801
Alemania
1,77
Reino Unido
1,73
Finlandia
1,719
Bélgica
1,711
Portugal
1,70
Irlanda
1,64
Francia
1,63
Hungría
1,56
Eslovaquia
1,55
España
1,51
Fuente. Comisión Europea





¿cuantas horas de trabajo cuesta un barril de petróleo?


Another awesome piece of work from our friends over at The Chart Store. The chart below is a times series of the numbers of hours of work — based on the average hourly wage — needed to buy a barrel of crude oil. Given the current wage of $19.53 in October it now takes 4.7 hours of work to purchase a barrel of crude. Add another couple of hours when Iran heats up .

The chart does illustrate how real wages whip around with the price of crude oil. As a rule of thumb one barrel of crude (42 gallons) produces around 20 gallons or about one tank of gasoline. So what took 2 hours of work to fill the tank 10 years ago now takes about 5 hours. Of course this is a simplification as other byproducts are produced from a barrel of crude, but it is does illustrate the point.


Hours worked needed to buy a barrel of crude oil



políticos de renombre apoyando el gobierno mundial para luchar contra la crisis energética: viene el fascismo


Recientemente la Agencia Internacional de la Energía publicó su informe anual—World Energy Outlook, el informe energético de referencia mundial—el cual confirmó que no vamos por el buen camino para reducir el calentamiento global. Con la actual tendencia de producción de energía, la temperatura media de la tierra en 2100 superará en más de 2ºC la de 1990, por lo que se dañará irreversiblemente el planeta, empeorando las condiciones de vida de la humanidad.

Es preocupante como la crisis—tan larga y virulenta—está absorbiendo casi toda la atención del mundo, detrayéndola de los retos energéticos que seguimos teniendo ante nosotros. Sorprende la ausencia de iniciativas medioambientales: en EEUU, a nivel federal, es un debate inexistente desde hace tiempo; la UE se encuentra en el epicentro de un huracán financiero; y los emergentes siguen tenaces en su crecimiento económico para sacar a millones de personas de la pobreza. En este contexto, la próxima cita de la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC) prevista para finales de noviembre en Durban (Sudáfrica) está pasando absolutamente inadvertida.

Pero la energía es fundamental para la humanidad no solo por sus potenciales externalidades negativas, sino también por su relevancia económica: los países occidentales gastamos entre un 8 y 12% del PIB en energía—los países en vías de desarrollo el doble o el triple—. Por ello, es necesario un sistema que gobierne la energía.

Principalmente debido a sus externalidades medioambientales negativas, el mercado desregulado no es un mecanismo de gobernanza útil, ya que es incapaz de interiorizar los costes medioambientales. Se calcula que las fuentes más contaminantes (carbón, petróleo...) deberían soportar una tasa del 70% para reflejar sus externalidades negativas. El mercado libre tampoco funciona debido a la falta de información consustancial a este sector, pues la información es técnicamente difícil de obtener—p.ej. las propiedades de una reserva de gas—. Además, los estados consideran los recursos naturales como estratégicos y no facilitan información. Y los marcos temporales relacionados con la energía suelen ser largos—como son los efectos medioambientales (siglos) o la amortización de las inversiones (decenios)—. Por lo tanto, toca gobernar la energía vía la cooperación y la regulación, aunque ello sea sumamente complejo. Veamos porqué.

Gobernar la energía requiere considerar diversas dimensiones a la vez: la técnica, la política (y los fuertes grupos de interés) y la económica. La dimensión técnica de la energía engloba a muchas disciplinas y tecnologías distintas—eólica, fotovoltaica, nuclear, carbón—, por lo que el conocimiento está fragmentado en distintos silos epistémicos. Algo parecido existe en lo político, donde los sectores industriales y económicos están organizados pero divididos. Por si la conjunción de estas dimensiones no fuera suficiente complicación, existe una dificultad adicional: su dimensión internacional.

El sector energético ejemplifica las inadecuadas instituciones que tenemos para gobernar el mundo. Los estados son nacionales, las externalidades energéticas globales. Una fuga radioactiva, la ruptura de un pozo de petróleo en alta mar y, sobre todo, las emisiones de CO2 no se ciernen a un solo estado. En cambio, los beneficios de la energía si se pueden circunscribir a un agente concreto, ya sea como consumidor, productor o vendedor. Esta asimetría crea un claro incentivo al “freerider”: me beneficio yo y pagamos todos.

Además, la gobernanza global se hace necesaria porque la demanda y oferta de energía está desacoplada a nivel mundial. Muy pocos países tienen una balanza energética neutral. El caso del petróleo (la principal fuente de energía del mundo) es indicativo en este sentido: Medio Oriente tiene un superávit comercial de petróleo del 266% y EEUU un déficit del 65%. Este desajuste geográfico requiere de un sistema de intercambio ordenado, de reglas de juego claras, un mercado bien regulado. En cambio, a día de hoy, en el mundo proliferan los acuerdos bilaterales opacos, existen requisitos medioambientales muy dispares, y conviven subvenciones contradictorias.

Las instituciones globales dedicadas a la energía de las que disponemos actualmente son insatisfactorias. La Agencia Internacional de la Energía solo incorpora a países OCDE, por lo que no incluye al mayor consumidor energético del mundo—China—. El Energy Charter Treaty, un tratado intergubernamental que obliga a los firmantes a aplicar reglas de mercado imparciales a los productos y servicios energéticos, no está firmado por EE.UU. (el segundo consumidor energético del mundo) ni ratificado por Rusia (el primer productor de petróleo del mundo). Los acuerdos comerciales auspiciados por la Organización Mundial del Comercio aplican muy tangencialmente a la energía, que al considerarse en muchos casos un recurso natural agotable, queda exento de las normas.

¿Pero cómo es posible que ninguna de las instituciones mencionadas haya sido capaz de convertirse en un mecanismo efectivo de gobernanza energética? Fundamentalmente, porque los países no-occidentales—ese grupo variopinto que incluye, entre otros, a grandes consumidores (China, India…) y productores (Oriente Medio, Rusia…)—desconfían de este sistema institucional creado principalmente por Occidente. Los países emergentes y grandes consumidores consideran, y con razón, que Occidente es responsable del problema actual del cambio climático. El desarrollo de Occidente, desde la revolución industrial hasta hace muy poco, ha estado libre de cualquier restricción medioambiental. Ellos creen que no deben cargar con los costes del cambio climático. En cambio, los países productores se oponen a ceder una de las pocas bases de poder que poseen.

La solución debe pasar por una negociación en una institución distinta a las mencionadas. Quizá, inicialmente, sería conveniente negociar entre los grandes emisores del mundo—el propio G20 o algo parecido a un G20 energético—. Posteriormente, se podría abrir la negociación a todos los estados—por ejemplo, situándola en la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC)—. El foco de las negociaciones tiene que ser amplio y contener limitaciones a las emisiones y apoyo financiero y tecnológico para invertir en tecnologías menos dañinas con el medio ambiente. Las limitaciones a las emisiones hacen recaer desmesuradamente los costes sobre los países exportadores de petróleo y los países emergentes consumidores (con tecnología menos sofisticada). En Durban, todos los países—desarrollados, emergentes, con y sin recursos naturales—debemos sumar para que el cese de la crisis no nos coja distraídos.


Javier Solana





la AIE alerta de que el mundo se encamina a un futuro energético insostenible con el petróleo a 150 dólares


La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha dado este miércoles la voz de alarma al advertir de que "el mundo se encamina a un futuro energético insostenible" con graves consecuencias de largo alcance si no se produce un brusco cambio de timón en las políticas adoptadas para superar las ineficiencias de la producción, que podría llevar "a corto plazo" el precio del barril de petróleo hasta los 150 dólares.






la ética detrás de los biocombustibles deja mucho que desear

La gasolina y el gasoil son la forma de energía más versátil. Al contrario de lo que ocurre con cualquier otra fuente de energía, los derivados del petróleo son fácilmente almacenables y transportables, tan fácil, que son los que mueven el transporte en el mundo ¿Qué hacer cuando ya no haya petróleo? Parece que gran parte de los esfuerzos que se están haciendo en la investigación de nuevas fuentes de energía, tienen estas premisas. Desarrollar un producto:

1. Que tenga unas características similares a las del petróleo

2. Que se pueda usar en maquinaria que hoy funciona con petróleo

La solución a estas dos premisas está en los biocombustibles. En aras de conseguir sustituir el petróleo con algo, lo que sea, los Gobiernos, sobre todo el de USA, están invirtiendo cifras astronómicas en empresas que desarrollan transgénicos que aseguren un rápido crecimiento de las cosechas, para poder producir más biocombustible, o en empresas que han conseguido un biocombustible apto para jets

El mundo quiere energía líquida. Que la máquina no pare y para ello, mientras los Gobiernos invierten sin tener en cuenta ningún tipo de consideración ética sobre el uso y las implicaciones del desarrollo desmedido de los biocombustibles, los fondos de inversión y demás fortunas, se dedican a comprar a derribo tierra en el tercer mundo, para deforestar, desplazar a la población, empobrecer la zona, exportar la producción y parcelar en terrenos 'bio'.

Sé que los biocomustibles son necesarios. Existe un parque de transporte excesivamente grande como para dejarlo caer, pero los esfuerzos deberían volcarse en la investigación de producción de biocombustibles a partir de organismos cultivados arficialmente, uorganismos creados de forma artificial. Los biocombustibles no pueden basar su desarrollo en:

- La deforestación
- La disminución de superficie cultivable para consumo humano
- La aceleración de la crisis alimentaria
- El uso de agua potable para generar energía
- La creación de organismos transgénicos que ocuparán extensiones de tierra antes dedicadas al cultivo para alimentación humana

No todo vale. Sustituir el problema de agotamiento de los recursos fósiles por un problema mayor en forma de aumento de desigualdades en el mundo, empobrecimiento de amplias zonas del planeta, aceleración de la crisis alimentaria, sólo aumentará la brecha ecológica y social en la que unos pocos países viven a costa del resto.





blackout coal


“Nos estamos encaminando hacia una nueva era caracterizada por el agotamiento de los recursos (y muy en concreto el petróleo y el gas), la caída continuada de la energía neta disponible y la desaparición del espacio ambiental disponible para poder lanzar residuos a la Naturaleza sin consecuencias inaceptabl es para las sociedades humanas. Estamos entrando ya en un siglo que quedará definido por los límites ecológicos, y por nuestra respuesta a esos límites. La tentación será aplicar las actitudes y comportamientos que fueron justificables y rentables en el pasado siglo a las crisis que enfrentaremos en este. Si fuera así, el resultado será una catástrofe histórica monumental. En ningún otro terreno se podrá aplicar esta aseveración más claramente que en nuestra actitud hacia el carbón (el último combustible fósil “todavía abundante”).

Simplemente, si lo quemamos, cocinamos al planeta Tierra y a nosotros mismos, al tiempo que perderemos los beneficios económicos que vamos buscando. Tenemos sólo una pequeña ventana de oportunidad para caminar hacia un futuro deseable para nuestra especie mediante la reducción del consumo de combustibles fósiles, al tiempo que nos orientamos hacia un régimen de energía renovable y un modelo de economía justa y sustentable. Ha empezado ya el tiempo de descuento”

“Blackout. Coal, climate and the last energy crisis”, Richard Heinberg.



el precio del crudo


Hace mucho que no hablaba del peak oil y del precio del crudo. Veis que está subiendo desde primavera, y mi impresión es que seguirá subiendo, pero para tener más detalles aquí, un buen artículo.

Mientras que no suba el precio, y la energía siga siendo barata, no se invertirá realmente en alternativas limpias, ni en eficiencia energética. Aunque nos quejemos del precio de la energía, sigue siendo muy barata. Sobre todo si pensamos que estamos consumiendo la energía de nuestros nietos, una energía que ha tardado miles de años en producirse, y no estamos destinando esfuerzo ni recursos a garantizar que las próximas generaciones disfruten los mismos niveles de confort que hoy tenemos, eso si, debería ser con energía limpia.




de vuelta con el pico de Hubbert


El día 8 de Octubre, el Centro de Investigación de Energía de UK publicó un estudio, en el que se analizan las reservas de petróleo además de cuándo y cómo se llegará al pico de producción en los principales países productores y el impacto que esto tendrá en nuestra drogo-dependiente economía (de los recursos fósiles se entiende).

Según este informe el pico se alcanzará en 2030, según estudios previos en 2050, según otros ya se ha alcanzado....lo que está claro es que el petróleo es un bien escaso y los próximos años lo que quede no será suficiente, y lo que también está claro es que conociendo esa futura y fehaciente escasez, los Gobiernos no están tomando las medidas para sustituir la dependencia actual del mundo, al petróleo.

Como comentan en el informe, a falta de sustitución con energía limpia, la escasez del petróleo se verá paliada por el aumento del consumo de carbón, del que existen reservas casi ilimitadas (eso es un decir, porque también el petróleo parecía inagotable), pero que en su combustión contamina incluso más que el petróleo.

Esto también es un hecho y la UE ha querido regular, mediante directivas, la necesidad de implantar sistemas de captura de CO2 con el fin de cumplir el tan fallido protocolo de Kyoto, en la parte de reducción de emisiones.

En concreto en España, la mayoría de la energía producida proviene de centrales térmicas, dónde no hay ni un sólo proyecto de incorporar sistemas de captura de CO2, fuera del proyecto piloto aun en fase de estudio de El Bierzo. Eso sí, nuestro Gobierno ha querido adherirse a las directivas europeas y este verano presentó varias propuestas de ley, no para legislar la obligatoriedad de incorporar sistemas de captura de C02 en las centrales térmicas, sino para legislar quién, cómo y dónde podrá ocuparse de ese nuevo 'business' de la captura de CO2 y es que no hay nada que le guste más a los políticos que repartir un nuevo pastel, porque quien parte y reparte, SIEMPRE se lleva la mejor parte.

Entre tanto, después de este informe de la UK ERC, el precio del petróleo sube un poco más, y después de estar estancado en los sesenta y muchos las últimas semanas, esta semana después del puente ya lo tenemos rondando los 74$ el barril.



¿nos viene bien que el precio del petróleo siga bajo?

Para intentar contestar a esta pregunta, voy primero a resumir algunos datos del estudio de la IEA (International Energy Agency) sobre la situación energética mundial a 2.008 (World Energy Outlook 2008, publicado el 12 de Nov). Las previsiones del estudio no son muy halagüeñas.

1. La demanda energética crece a un ritmo de 1.6% anual, contando con que los gobiernos cumplan las medidas adoptadas en Kyoto, y con esto (que tampoco habría que darlo por hecho) entre 2.006 y 2.030 pasamos de una demanda energética de 11.730 MTOE (Millions Tons of Oil Equivalent) a una de 17.010 MTOE (un crecimiento del 45%). La mitad de este crecimiento proviene de China y la India, un 11% de los países del Este, y el resto se reparte con un peso importante en los países que no pertenecen a la OECD. Si el crecimiento se mide en términos de demanda de petróleo (sin contar biocombustibles), pasamos de 85 millones de barriles al día (mb/d) en 2.007 a 106 mb/d en 2.030 (un crecimiento del 24%)

2. Para acompasar la demanda energética, se deberían invertir $26 trillones en el período de 2007-2030, de los que la mitad, estarían sólo destinados a mantener la producción a 2.007 y la otra mitad a mejorar infraestructuras, buscar nuevas fuentes de energía (renovables y no renovables) e implementar medidas de eficiencia energética. La IEA cuenta para sus proyecciones con un precio de importación del barril de $100 entre el 2.008 y el 2.015, y un precio de $120 en 2.030.

3. Estos datos suponen un gasto entre el 4% y el 6% del PIB mundial destinado al consumo del petróleo (en 1998 estábamos en el 1% del PIB), y un salto cuántico para los países de la OPEC (Organization of the Petroleum Exporting Countries) en términos de exportación, ya que pasarán de unos ingresos por exportación de crudo de $700 billones en 2.006 a $2 trillones en 2.030 (casi el triple, lo que hace más comprensible el ímpetu con que Obama ha apostado por las energías renovables, como factor estratégico para conseguir evitar la depencia energética exterior de USA y salir de la crisis económica en la que todos estamos inmersos, aunque países como España sigan haciendo caso omiso a la situación).

4. Para satisfacer el crecimiento de la demanda de crudo, se necesita aumentar 1 mb/d (producción de un país como Argelia) cada año, entre el 2.008 y el 2.030, lo que requiere una inversión en dicho período de $8,4 trillones (dentro de los $26 trillones del punto 2, en la mitad que corresponde a nueva producción y mejoras, lo que deja sólo $4,6 t. a inversiones que no estén relacionadas con el petróleo).

Con los datos frescos y ordenados voy a la pregunta de esta entrada.

En el corto plazo, que a día de hoy el precio esté en los cincuenta y algo dólares, nos viene indudablemente bien. A nivel particular, para que el precio de la gasolina esté en rangos razonables y a nivel general nos viene bien para evitar más subidas de las que ya hay en el IPC a través de la contención de precios repercutidos de transporte, energía y subidas en los precios de los productos derivados del petróleo.

En el medio plazo, que el precio del crudo haya sufrido una bajada desde los $150 a los $55 (de media en el último mes), no es positivo, ya que por una parte hay menos urgencia desde los gobiernos y la opinión pública en la migración a fuentes de energía de origen no fósil y por otra se están dejando caer inversiones en nuevos yacimientos, ya que a este precio de barril, no son rentables para las petroleras.

El impacto del precio actual en el medio plazo, tiene un impacto directo en el largo plazo. La falta de inversión actual, provocará una escasez real de crudo a partir del año 2.015 (según las previsiones de crecimiento de demanda que expone la IEA) y la falta de presión en la migración a energías renovables, hará que no haya una alternativa real para cubrir del déficit en la demanda energética.

La falta de previsión y las políticas actuales que se rigen por resultados de corto plazo, hará que la crisis energética en la que estamos inmersos, estalle dentro de 5 ó 6 años, en lugar de producirse en este momento, que el descenso coyuntural de la demanda energética debido a la crisis financiera, ha hecho que los mercados contengan el precio del crudo.

¿Nos viene este aplazamiento? Yo creo que no. La crisis energética es un hecho, y el daño a nuestro planeta debido a las emisiones de CO2, acidificación de los océanos, desertización...., en claro crecimiento, no harán sino agravarse en el plazo de estos 5 años. Las medidas radicales que deberíamos implantar hoy para intentar contener los daños que estamos causando en el único planeta que tenemos y que estamos devastando, no se tomarán hasta que la situación estalle, y quizás cuando se tomen, será demasiado tarde.

No quiero ser cortoplacista. No quiero comprar bombillas incandescentes en lugar de las de bajo consumo porque las incandescentes son más baratas. No quiero pagar menos por la gasolina, cuando debería pagarse a cinco veces el precio de hoy para contener su consumo y las emisiones que generan. No quiero consumir hoy los recursos naturales que deberían consumir mis hijos en el futuro... Y por eso, la respuesta, es que NO. A ninguno nos viene bien, que el precio del petróleo se mantenga en estos niveles.





cambio climático y el precio del petróleo


Esta semana se han publicado varios informes sobre medioambiente. Los datos sobre el crecimiento de las emisiones de CO2 y el impacto que la situación financiera mundial tendrá sobre las políticas medioambientales y los precios de la energía, son los principales temas tratados. Además está la campaña norteamericana a la presidencia, en la que tanto McCain como Obama, han puesto especial énfasis en su política medioambiental, como punto clave para convencer a los últimos indecisos o intentar conseguir adeptos allí donde no los tienen.

De los informes y noticias varias que me he leído esta semana, de lo mejorcito, ha sido un informe de McKinsey (Fueling Sustainable Development) y otro de Deustche Bank (Necessity and Opportunity in Turbulent times). En ambos se aborda cuál será el futuro de las políticas verdes en una etapa de recesión económica mundial, que por ella misma está consiguiendo disminuir la demanda energética, y más en concreto la demanda de petróleo. Ambos informes ven una oportunidad clara en la inversión en energías verdes (renovables y eficiencia energética) como vía para activar la economía mundial, y más en concreto de los países desarrollados y generar puestos de trabajo que palien el creciente paro y permitan una reconversión de los puestos que cubre hoy en día la industria del petróleo y sus derivados.

Los dos informes, de una forma o de otra, recomiendan a los gobiernos gravar las emisiones de CO2 y crear un marco regulatorio que incentive el desarrollo de la eficiencia energética, el ahorro de energía y las inversiones en energía verde, a sabiendas de que esto encarecerá la energía en un momento de crisis mundial, y que habrá familias que no puedan acometer este incremento en la energía. Aun así los informes indican, que el gravar las emisiones, creará un entorno favorable a la inversión en investigación de nuevas tecnologías de eficiencia energética y fuentes alternativas de energía, que permitirá en el futuro superar la actual dependencia energética de los recursos fósiles y combatir el cambio climático.

Por otra parte muchas petroleras anuncian, que no serán capaces de mantener su nivel de producción en el 2009 (especialmente las de Reino Unido), y la OPEP ha anunciado ya recortes de producción en el 2009. Si la demanda se mantiene en niveles bajos, el recorte en producción no debería afectar a los precios, pero todo indica que la reducción en la producción será lo suficientemente importante, como para que el precio del petróleo vuelva a subir, a pesar de que esta semana pasada, después de un inicio de semana con subidas en el mercado de futuros del petróleo, terminó con bajadas que dejaron el precio del barril en los 60$.

Estamos en un camino sin retorno. Los recursos fósiles se agotan (no entro en el informe que también ha salido esta semana, "The Oil Crunch: Securing the UK's energy future" del UK Industry Taskforce on Peak Oil & Energy Security, con tintes claramente pesimistas pero muy realistas) y el modelo energético que ha permitido la revolución industrial y tecnológica del siglo XX, está llegando a su fin. Si el mundo no consigue superar su dependencia de los recursos fósiles, viviremos una recesión no sólo económica sino de nuestro estilo de vida. El petróleo no va a desparecer de la noche a la mañana, pero si no hay sustituto, habrá escasez, y aquellos que tengan las reservas, tendrán el poder.

Además, al proceso de agotamiento de los recursos fósiles, debemos unir el del cambio climático. Según Deustche Bank, en 2008 hemos alcanzado los mismos niveles de CO2 en la atmósfera que hace al menos 800.000 años (nos remontamos al pleistoceno). La polémica sobre si el cambio climático es o no cierto, parece que ha sido ya superada, y que la situación actual y la proyección para los próximos años, es peor, que los escenarios más negativos que se planteaban hace tan sólo cinco años. Los motivos:
  • Crecimiento más rápido del previsto en las emisiones de CO2, debido a la fuerte demanda energética de los últimos años.
  • Deforestación progresiva de la superficie forestal, en aras de la explotación maderera, la reconversión de masas de bosque a tierras de cultivo, la especulación y el crecimiento demográfico.
Tenemos que salir de la espiral en la que que estamos, y para ello tenemos que cambiar alguno de los factores que nos han traído hasta aquí.
  • Debemos disminuir nuestro consumo de energía y hacer un uso más eficiente de ésta, lo que muchos llaman ya "la cuarta fuente de energía" (fósiles, renovables, nuclear y eficiencia)
  • Debemos superar la dependencia de los recursos fósiles con nuevas energías renovables y limpias e invertir en "cleantech"
  • Debemos eliminar cualquier fuente de energía que pueda suponer un perjuicio adicional, a los países en vías de desarrollo, como es el caso de los biocombustibles y el impacto al alza de los precios de alimentos básicos que ha supuesto en los últimos años....
... y muchos otros puntos, que aunque relacionados, no están 100% vinculados al tema de esta entrada y que intentaré tratar en otras entradas, de otros Domingos en los que tenga tiempo.





¿hemos alcanzado el pico de Hubbert?


En los últimos meses he leído mucha información sobre la crisis a la que nos enfrentamos. Una crisis en un mundo ya globalizado, en que los sistemas financieros parecen haber llegado a un punto sin retorno. Un entorno inflacionista, con recesión en muchas economías mundiales. Una crisis que ha afectado de forma directa al sector más tradicional, el ladrillo. Subidas del barril de petróleo que han rondado los 150$, con los analistas internacionales previendo subidas hasta los 200$. Subidas en los precios de alimentos provocados por la creciente demanda de los biocombustibles, y los problemas de hambre derivados de estas subidas en los países del tercer mundo...y mientras tanto, todos seguimos viviendo las mismas vidas, sigue habiendo países que están en crecimiento y que demandan lo que en Europa y Norteamérica se ha vivido en las últimas décadas.

Al final, nuestro estilo de vida, que no cambiamos, y el crecimiento de los países emergentes, que quieren tener ese mismo estilo de vida, se basa y es posible gracias a un sólo factor: LA ENERGIA.

La energía, motor del desarrolo desde el siglo XIX, depende desde entonces de los recursos fósiles, que por su naturaleza, son recursos limitados. Desde el año 2.005 la producción mundial de petróleo anual, es igual o inferior a la demanda mundial anual, lo que supone, que desde hace ya unos años, no hay excedentes. Pero además hay muchos países que desde hace años, ven disminuir su producción de petróleo, después de haber alcanzado su pico de explotación. Un ejemplo es Estados Unidos, que sólo ha conseguido remontar en parte su producción, gracias a los últimos yacimientos descubiertos en Alaska.

La principal fuente de energía mundial es fósil, y el petróleo y el gas natural se agotan. No así el carbón, que además de no tener todos los usos que tiene el petróleo, sobre todo en transporte, es la fuente con mayores emisiones de CO2 en su combustión.

Y con esto, volvemos al pico de Hubbert. M.King Hubbert era un geofísicoestadounidiense que en los años 50 desarrollo un modelo de predicción de la producción de petróleo y gas natural. Según este modelo la producción de petróleo de una reserva experimenta una evolución descrita por una campana de Gauss (lento crecimiento al principio, rápido a continuación, llega a su cenit y decrece igual de rápido que creció), alcanzando su máximo cuando la mitad del petróleo ha sido extraído y a continuación decayendo. En el año 1956, Hubbert predijo la producción de petróleo en USA e indicó que llegaría a su pico entre los años 60 o principios de los 70. El pico se alcanzó en 1970, y desde entonces el modelo de Hubbert, que también predecía el pico mundial en el año 2.000, es un modelo ampliamente aceptado por la comunidad científica, no así por la industria petrolífera.



Un estudio del año 2006 de La Asociación para el estudio del Pico del Petróleo y el Gas, ASPO, ha indicado que el pico mundial de petróleo llegará en 2.010. 10 años más tarde de lo que el propio Hubbert predijo en su momento.

Si esto es así y la economía está descontando ya, una posible escasez de energía en los años próximos, esta crisis que acaba de empezar no va a ser ni corta, como los que dicen que en dos o tres años estará superada, ni larga, como dicen los más pesimistas que estiman su duración en 10 años.

Esta crisis es el inicio de un cambio drástico en nuestro estilo de vida. No estoy hablando de situaciones dramáticas tipo Malthus, sino de eliminar determinadas comodidades que en el primer mundo hemos introducido en nuestras vidas, a las que tendremos que renunciar, sino conseguimos fuentes alternativas al petróleo y el gas natural, y que como el petróleo refinado, sean fácilmente acumulables y transportables para poder ser utilizadas de forma individual o colectiva en el transporte.

Europa tiene prevista la construcción de miles de kilómetros de carril bici urbano en los próximos años, pero ¿qué pasará con las zonas suburbanas situadas a más de 40 kilómetros de las ciudades? El transporte desde estas zonas a los centros de trabajo no sería factible si no dispusiésemos de los medios de transporte actuales, todos ellos dependientes de los recursos fósiles. ¿Qué ocurrirá con el tráfico marítimo que mueve la mayoría de las mercancías mundiales?, ¿y con el transporte aéreo que ha permitido un mundo globalizado?. ¿Cómo calentaremos nuestros hogares si hay escasez de gas natural y miedo a la creación de centrales nucleares de fisión?.¿Volveremos al uso de carbón pese a sus fuertes emisiones de CO2?.¿Primaremos los biocombustibles eliminando tierras de cultivo que hoy se destinan a la alimentación?.

Se avecinan tiempos de cambios. Tiempos en que la humanidad siempre ha demostrado creatividad y capacidad de adaptación al entorno. Y ahora más que nunca, se debería primar desde los gobiernos e instituciones públicas, la investigación y la creatividad en todo lo relacionado con la energía, con su producción y con un consumo sostenible. Porque tenemos por delante muchos retos en los años venideros.

Nuestro reto es encontrar fuentes alternativas de energía no contaminantes.

Nuestro reto es ahorrar energía e intentar mantener las comodidades a las que nos hemos acostumbrado sin aumentar la producción energética. Conseguir un consumo racional y eficiente de la energía.

Nuestro reto es que la energía no sea un bien escaso y todo el mundo, sin apellidos de primer, tercer o cuarto mundo, tenga acceso de forma barata a la energía y al desarrollo que nos regala.

Nuestro reto es que la energía que generemos y consumamos no destruya nuestro planeta y nuestra especie.

Nuestro reto es volver a estar en armonía con la Tierra.